El pasado día 18 partimos hacia la Reserva Biológica de Puerto Moral para realizar la salida de anillamiento científico de aves del mes de noviembre, que se prolongó hasta el mediodía del domingo 20. En esta ocasión, a los habituales Fran, Manuela, Tracy e Inga, más el que firma esta crónica; se nos unieron los "casi" habituales Seja y Alexandra, así como Elena, amiga de Inga, y Nerea, amiga de Manuela, y que se encuentra "en prácticas" en esto del anillamiento, pues está pendiente de obtener el permiso para poder realizar esta actividad.
La noche del viernes al sábado tuvimos el cielo despejado, y el citado sábado nos deparó un cielo despejado o casi, prácticamente sin viento, y con temperaturas agradables, al mediodía incluso altas para la época del año. La noche de sábado al domingo nos trajo un cambio de tiempo, con lluvias, que continuaron de forma intermitente el domingo, lo que nos condicionó el desarrollo de nuestra actividad.
En cuanto al anillamiento en sí, colocamos cinco redes al noroeste de la casa, lindando con la finca contigua, en la zona de los madroños, los cuales estaban ya con fruto, lo que seguramente atrajo a muchas aves que disfrutan con dicho alimento. Los resultados el sábado no fueron malos, pues entre aves anilladas (31) y recapturas (6), sumaron un total de 37 individuos. Lo malo, es que debido a la lluvia, tuvimos que recoger las redes la mañana del domingo para evitar que algún ave cayera en las mismas, se mojara, y pudiera morir de hipotermia, así que el número de capturas del domingo fue de cero. Si el tiempo hubiera seguido sin lluvias, las capturas podrían haber aumentado, y posiblemente haber superado sin problemas los 40 o 50 individuos, pero esto son sólo suposiciones.
Fruto y flor del madroño (Arbutus unedo)
Como siempre hubo gran variedad en las especies capturadas, que fueron, en orden de abundancia: petirrojo (11), curruca capirotada (5), pinzón (4), camachuelo (4), acentor (3), jilguero (3), mosquitero (2), herrerillo (2), mito (1), curruca cabecinegra (1) y zorzal común (1). A destacar la abundancia de petirrojos, propia de la época invernal, y la presencia de aves indicadoras de la llegada del frío a latitudes más norteñas que hace que las mismas lse desplacen hacia el sur donde las condiciones climáticas son más benignas, como son los camachuelos y los acentores.
Macho y hembra de Camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula)
Jilguero (Carcuelis carduelis) y Acentor común (Prunella modularis)
Como siempre hubo más cosas, como la presencia de ciervos (hembras con crías) en el camino de acceso, el escuchar cárabos, el ver sobrevolar la finca a una garza real, o el disfrutar de una "térmica" con varias decenas de buitres leonados. Además de la pequeña colonia de invernada de murciélagos situada en el almacén, ya son unos 15 ejemplares.
Y eso fue todo, hasta la próxima.

