Salida de anillamiento a Puerto Moral. Abril 2016

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CRÓNICA DE LA SALIDA DE ANILLAMIENTO DE ABRIL DE 2016

El pasado día 8 nos dirigimos a la reserva biológica de Puerto Moral para realizar nuestra periódica salida de anillamiento científico de aves. Primero llegaron Fran y Manuela, junto con Adela, Lola y Antonio, y colocaron cuatro redes japonesas en el lecho del arroyo situado al este de la casa, en el límite de la finca. Más tarde llegamos el resto: Tracy, Inga, Seja, Alexandra, y Manolo, que suscribe esta crónica. Ya al día siguiente por la mañana se colocó otra red más, junto al camino que va de la casa al arroyo.

El tiempo el fin de semana estuvo cambiante, pues el sábado estuvo por la mañana el cielo totalmente despejado y con temperaturas agradables, y por la tarde fueron apareciendo nubes poco a poco. Y ya el domingo amaneció con el cielo totalmente cubierto, y luego comenzó a lloviznar, lo cual nos obligó a quitar las redes a las 10 de la mañana, para evitar que si caían pájaros en la red, estos se mojaran y se enfriaran. Como las redes estaban mojadas, tuvimos que extenderlas en la casa para que se secaran.

Los resultados no fueron espectaculares, pero tampoco estuvo mal: se anillaron 24 aves, y hubo 6 recapturas. Como es habitual, lo más destacado fue la variedad; las especies capturadas fueron, de mayor número a menor: curruca capirotada (6 aves), herrerillo (4 aves), petirrojo (3), chochín (3), pinzón (3), mirlo (2), mito (2), curruca carrrasqueña (2), curruca cabecinegra (1), ruiseñor (1), colirrojo real (1) y agateador (1).

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Golondrina dáurica (Hirundo daurica)

A destacar que ya algunas aves presentaban o placa de incubación incipiente en las hembras, o cloaca inflamada en los machos, evidencias de estar en época reproductora. También señalar la presencia de especies que son migrantes transaharianos y que ya han llegado a nuestras latitudes: es el caso del escaso colirrojo real, de la curruca carrasqueña y del ruiseñor.

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Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus)

Por último, comentar el caso de una golondrina daúrica, que estando casi todos fuera de la casa anillando, entró dentro de la misma, como suelen hacer las golondrinas, para echar una ojeada al interior como posible lugar para anidar. Como no salía, intentamos capturarla, cosa que al final hicimos usando una red japonesa vieja y así se sumó al resto de capturas y también la anillamos, por lo que finalmente la suma de las mismas fue un total de 31 aves.

Nada más que reseñar y hasta la próxima.