Salida de anillamiento a Puerto Moral. Abril 2014

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El viernes 11 de abril nos pusimos en camino hacia la Reserva Biológica de Puerto Moral, para nuestra periódica actividad de anillamiento de aves silvestres. En esta ocasión Fran y Manuela salieron más pronto, y como los días son más largos, tuvieron tiempo para colocar las redes japonesas. Así puedieron poner cinco redes, situadas esta vez en el "arroyo de abajo", que es como le llamamos al arroyo situado al este de la finca, y que actúa de límite con la propiedad vecina.

Tracy, Inga y Manolo, el que suscribe, llegamos más tarde, y en esta ocasión no nos acompañó nadie más.

La colocación de las redes se debe a que al llegar la primavera suele ser una zona con más capturas, ya que la zona con los madroños ya no tiene frutos, y el arroyo es una fuente de agua para las aves.Aún así, el resultado tampoco fue espectacular, pues anillamos 21 aves, y recapturamos otras 16, lo que hace un total de 37. Como siempre, una una gran variedad en las especies: curruca capirotada, cabecinegra y carrasqueña, chochín, herrerillo común, pinzón, ruiseñor, carbonero, agateador y mirlo, y sorprendentemente, tres gorriones comunes que cayeron en la última revisión de las redes al recoger las mismas el domingo.

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Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) ♂       Pinzón vulgar (Fringilia coelebs♂             Gorrión común (Passer domesticus) 

Como puede verse, se aprecia la llegada de la primavera, pues se capturaron especies de migrantes que vienen a criar a nuestras latitudes, caso de la curruca carrasqueña y del ruiseñor, y la mayoría de las hembras presentaban la placa de incubación en desarrollo, y algunos mayos la cloaca prominente, señal ambos casos de actividad reproductora. Esto implica que para no alterar la nidificación, recogiéramos las redes al anochecer y fueran de nuevo abiertas por la mañana, y así se evita el que se capturara una hembra que estuviera incubando y que esta dejara la puesta abandonada.

El tiempo que nos acompañó fue bueno, no muy caluroso, a ves con algo de brisa y con un cielo que pasaba de despejado a cibierto y a la inversa.

Al llegar el viernes nos sorprendió por la noche el intenso croar de las ranas, y también el ulular de los cárabos, y los días siguientes nos obsequiaron con su visita un buitre negro en vuelo, y varios buitres leonados.

Y con esto nada más, hasta la salida de mayo.